Bloqueo tolerado

El final del Govern de ERC presidido por Pere Aragonès no puede entenderse solo como una derrota parlamentaria. Fue el resultado de una acumulación de tensiones políticas, estratégicas y de modelo de país que acabaron haciendo inviable la legislatura. El president Aragonès gobernaba en minoría tras la salida de Junts. Esto le obligaba a negociar cada decisión relevante, especialmente los presupuestos, que en un sistema parlamentario son la prueba definitiva de viabilidad política. Por eso los presupuestos de 2024 eran importantes. Sin ellos, el Govern quedaba tocado. Con su aprobación, podía ganar tiempo. Pero la negociación se convirtió en un campo de batalla entre aliados potenciales con intereses incompatibles.

El principal punto de conflicto fue el proyecto del Hard Rock. El PSC lo apoyaba, al verlo como un elemento de dinamización económica, mientras que los Comuns, en ese momento —no ahora—, lo rechazaban por motivos ambientales y de modelo turístico. Esta situación dejaba a Aragonès atrapado. Necesitaba a ambos actores para aprobar las cuentas, pero no podía satisfacerlos al mismo tiempo, ya que defendían posiciones opuestas sobre un........

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