Dejémoslo estar, es imposible
Hay veces en las que la ilusión por un proyecto no puede imponerse al principio de realidad, y ha llegado el momento de admitirlo. Había parecido factible, incluso algunos creían que lo teníamos al alcance de la mano, pero debemos ser honestos y, si no queremos seguir dándonos cabezazos contra la pared, concluir que la fiesta se ha acabado. No hay nada que hacer, no es un proyecto viable y, mires donde mires, solo encuentras barreras legales, judiciales, administrativas, empresariales y políticas. Dentro y fuera. Por lo tanto, será mejor olvidarse de ello: como decía Collboni, es mejor no meterse en la lucha por quimeras imposibles. Se ha intentado, y no se ha podido. Asumámoslo, pues: no hay ningún encaje posible de Catalunya dentro del Estado español.
Dirán, y prometerán, y volverán a hablarnos de plurinacionalidad y de mediadores, pero han transcurrido nueve años desde 2017 y la estrategia del diálogo no ha funcionado. Todo encaje de Catalunya dentro de España ha sido y es por la fuerza; no existe ni siquiera un pacto estatutario votado por la gente, y la táctica de la “pacificación” simplemente no ha funcionado. Sí se ha conseguido aflojar la fiebre represiva, sí se puede hablar en catalán en el Congreso de los........
