Todo depende de si la conspiración se contagia al PSOE |
Hasta hace no mucho, las razones para que un presidente o primer ministro convocara elecciones anticipadas eran la pérdida de la mayoría parlamentaria o, lo que es lo mismo, la incapacidad política de aprobar unos presupuestos. Es decir, que en las condiciones que antes se consideraban normales, Pedro Sánchez debería haber convocado elecciones hace más de un año. Si no lo ha hecho es porque la correlación de fuerzas parlamentarias impide construir una mayoría alternativa que le haga caer. Ningún líder convoca elecciones anticipadas para perderlas. Si hasta ahora Sánchez ha resistido como ha podido, también evitará tanto como pueda convocarlas ahora que es su peor momento para hacerlo.
El estallido del caso Zapatero y el caso Leire Díez, además de todo lo demás, deja claro, pese a la ley de Murphy, que a Pedro Sánchez, surja lo que surja, que surgirá, desde el punto electoral las cosas ya no le pueden ir muy a peor, así que resistir parece la opción más probable, dado que mientras hay vida hay esperanza.
No hace falta decir que, desde un punto de vista democrático, la situación es escandalosa. Con todo el sarcasmo del que es capaz, Pedro Sánchez argumentó, justo después de reunirse —no de confesarse— con el Santo Padre, que no convocará elecciones porque la estabilidad es un bien que hay que preservar. Lo que no aclaró es de qué estabilidad habla, si no es capaz de llevar a cabo ninguna iniciativa política, ni ninguna ley o reforma que el Congreso no le tumbe. Gobernar, en estas condiciones, consiste en aprovechar el poder ejecutivo y dedicar todos los esfuerzos a la propaganda, ahora con Gaza, ahora con Irán y con lo que convenga.
Si hasta ahora Sánchez ha resistido como ha podido, también evitará tanto como pueda convocar elecciones ahora que es su peor momento para........