Bienvenido a Catalunya |
El papa León XIV visitará Catalunya en los próximos días 9 y 10 de junio, invitado —detalle importante— por el jefe de Estado y el Gobierno y por la Conferencia Episcopal Española, y esto explica algunos de los miedos y ampara algunos de los detalles y fechorías (lingüísticas y religiosas) que veremos estos días.
Querría, no obstante, que mi reflexión tuviera tres vectores: recordar al Santo Padre —y recordarnos— qué ha dicho el magisterio de la Iglesia sobre la cuestión de la identidad nacional y la libertad de los pueblos; recuperar qué es lo que ha dicho el episcopado catalán sobre este tema, y recordarnos los lazos entre catolicismo y patria catalana.
Me gustaría dejar las cosas lo bastante claras, porque el Papa debería ser consciente de que estos días pisará tierra catalana, que hay muchas personas que esperamos sus mensajes a favor de la paz y del amor al prójimo, y que los intentos de españolizar su estancia entre nosotros no deberían tener éxito, si seguimos la vida y la obra del venerable Antoni Gaudí, y de otros como él, que han sido capaces de unir la fidelidad al mensaje católico y la fidelidad al país.
Comencemos por el magisterio papal sobre la cuestión de los derechos de los pueblos y las naciones.
San Juan Pablo II, en un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 5 de octubre de 1995, afirmó que “nadie, ni un Estado, ni otra nación, ni ninguna organización internacional, está jamás legitimado a afirmar que una determinada nación no es digna de existir. Este derecho fundamental a la existencia no exige necesariamente una soberanía estatal, ya que son posibles diversas formas de agregación jurídica… Pueden existir circunstancias históricas en las que agregaciones otras que una única soberanía estatal pueden resultar incluso aconsejables, pero a condición de que exista un clima de auténtica libertad, garantizada........