Empates
Creo que era Eduardo Galeano el que mencionaba en una de sus obras a un pueblo africano que, habiendo incorporado el fútbol a una tradición muy igualitaria, jugaba siempre tantos partidos como fuera necesario para acabar empatando con su rival. Jugaban así un mínimo de dos y un máximo potencialmente infinito, pero el propósito era el empate, una palabra procedente del latín que alude al hecho de “pactar” o “hacer las paces”; es decir, de alcanzar un equilibrio pacificador. Se dirá que de ese modo el juego pierde todo su sentido, que si sólo se aspira a empatar más vale cerrar el lance tras el primer saque de centro,........
