Burka: mujeres musulmanas bajo el fuego cruzado

Vox ha resucitado el debate sobre la prohibición del burka y el niqab, los velos islámicos integrales que tapan a la mujer de pies a cabeza, incluido el rostro, y cuyo uso en España es residual. Como viene sucediendo en los últimos meses, ha arrastrado a los partidos políticos y a los ciudadanos a su marco de discusión y todos se precipitan a tomar posiciones más o menos feministas, más o menos racistas, más o menos alejadas del partido de Santiago Abascal.  Vamos a dejarlo claro desde el primer párrafo: a Vox no le importan las mujeres que hay debajo del burka o el niqab. De hecho, todos los “moros y moras” que viven en España son los primeros objetivos del plan de detención y deportación del partido ultra, con o sin burka, y sin importar si el destino es un país que no respeta los derechos de las mujeres. 

Pero vivimos en la España en la que se habla de lo que quiere Vox: la inmigración, los okupas, el “terrorismo climático”, las “paguitas”. Y esta semana toca hablar del burka aunque la mayoría de españoles no hayan visto uno en su vida. Es cierto que los derechos humanos no se cuentan al peso: una sola mujer obligada a vestir con esas prendas en España ya es demasiado, pero ese tipo de coacción ya está contemplada en nuestras leyes y las medidas de Vox no están encaminadas a protegerlas ni ampararlas, sino a añadir más estigma al estigma que ya sufren. Vox no prevé ninguna medida que ayude a las mujeres reales que viven bajo el burka: ni asistencia social ni económica. Solo quiere que se vayan de España.


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