Adictos al odio
Tengo bastante manga ancha con los errores ajenos, esperando en justa reciprocidad que los ajenos no me tengan en cuenta los muchos errores propios. Por eso suelo aconsejar perdonar y no mirar atrás, por puro egoísmo, y eso se está poniendo imposible desde que existen redes sociales y todos tenemos hemeroteca y gente encantada de vivificar agravios. He reflexionado sobre esto y sobre los límites de la ofensa, del humor y el perdón a raíz del exabrupto de Rosa Belmonte en El Hormiguero. Como ya sabrán todos ustedes si viven en esta España tan grande y tan pequeña, la columnista dijo, en una pseudomención propia de estos tiempos, que Sarah Santaolalla era “mitad tonta, mitad tetas”. Un........
