Las paradojas del poder

La política está hecha de improvisación, pero no tolera a los aficionados. Para adquirir poder se tiene que ser hábil entendiendo a los demás, de modo que uno lea con nitidez qué quieren, y qué rechazan. En democracia, el político capaz de reflejar la realidad como un espejo bruñido se crea menos problemas, que aquel que parte de sus prejuicios, que consisten en creer saber lo que en realidad se ignora. Los prejuicios enmascaran la realidad, y acercan la bofetada electoral, pues la realidad es tozuda y no desaparece, aunque no la miremos.

Una vez alcanza el poder, el político tiende con sorprendente rapidez a perder esa capacidad de confrontar las cosas como son, principalmente porque uno se centra en sí mismo y se encuentra muy satisfecho con lo conseguido; además, habitualmente, las personas de su círculo más cercano........

© eldiario