¿Está bien sacar del armario a Vito Quiles?

Admito la provocación inherente al título de esta columna: si soy sincera, yo no sé si se puede o no se puede sacar a Vito Quiles del armario; si es gay, heterosexual o bisexual; si, más allá del mercenarismo, tiene aficiones determinadas, a qué dedica el tiempo libre o, como en la canción de Perales, cómo es él, de dónde es o por qué ha robado un trozo de tal vida. Los hechos concretos más bien tienen que ver con el tuit que publicó Sarah Santaolalla el 11 de abril y que, a la hora a la que escribo, cuenta ya con más de seis millones de visualizaciones. Como respuesta al acoso que sufren tanto ella como Javier Ruiz, Santaolalla escribía: “Sé dónde vive Vito Quiles y jamás lo filtraría ni iría a su casa. Sé los hombres con los que se enrolla Vito Quiles y jamás les acosaría. Tengo el teléfono de Vito y jamás lo filtraría. No, no somos iguales. Yo no soy una mierda de persona que acosa a gente que no le gusta”.

Una de estas afirmaciones no es exactamente como las demás. Opera una distancia inmensa entre saber dónde vive alguien y filtrarlo o acudir a su casa a acosarlo, igual que la distancia entre tener un teléfono y divulgarlo libremente. El enunciado “sé los hombres con los que se enrolla”, en cambio, hace otra cosa, y por aquí se ha concentrado la polémica: al tiempo que exime de la amenaza del acoso a esas supuestas parejas, insinúa información por lo bajini sobre parejas o partenaires románticos o sexuales; o sea, en la práctica, aunque Santaolalla diga que ella “no habla” de esto, sí que lo hace, pues el contenido realmente relevante en su frase es “yo sé que Vito Quiles es gay”, y eso lo divulga, lo cual es equivalente a lo que después niega, “hablar de familias, de novios, de domicilios, de vidas privadas”.


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