Ni tecnócratas ni populistas

La gobernabilidad contemporánea está atravesada por una tensión entre la racionalidad técnico-científica y la voluntad política. La primera privilegia los datos y la eficiencia en la gestión pública; la segunda enfatiza la ideología y la lealtad a un proyecto colectivo. Ambas son necesarias. Pero, llevadas al extremo, pueden derivar en graves injusticias sociales o comprometer la estabilidad institucional.

La tecnocracia, entendida como el gobierno de los expertos, suele asociarse a las concepciones que defienden la estabilidad macroeconómica, el crecimiento y la disciplina fiscal. Su aporte es innegable: introduce rigor y previsibilidad en la toma de decisiones. Sin embargo, cuando se absolutiza, corre el riesgo de reducir los dilemas públicos a problemas de optimización y generar un déficit de........

© El Universal