El poder silencioso de la gratitud

Dar las gracias por un servicio recibido, un cumplido que nos hacen, un regalo que nos dan o cualquier gesto de generosidad es una forma de reconocer y apreciar lo que los demás hacen por nosotros. Desde pequeños, nuestros padres se esfuerzan en enseñarnos a decir esta mágica palabra cada vez que recibimos algo: “Gracias”. Hacerlo no solo es una muestra de buena educación; también es una manera de construir relaciones sanas con los demás, sean cercanos o no. No agradecer a quienes se esmeran por complacernos puede generar antipatía e incluso resentimiento. Puede abrirnos puertas como también cerrarlas si no practicamos el sencillo pero poderoso acto de agradecer.

Pero no solo las personas merecen........

© El Universal