La improvisación como política educativa

Cualquiera diría que apenas nos enteramos de que México será sede del Mundial. El aeropuerto de la Ciudad de México sigue sin estar listo y las vías de comunicación de las tres ciudades donde habrá partidos son, siendo amable, un desastre. Pero más allá de los temas logísticos, preocupantes en sí mismos por la falta absoluta de planeación, la semana pasada vimos el inicio de una cadena de improvisaciones que dejan en claro cuánto se valora la educación en México.

El jueves, mediante un anuncio en redes sociales y con un tono jubiloso y alegre, el secretario de Educación nos informó que el ciclo escolar terminaría cinco semanas y media antes de lo previsto por el calor y por el Mundial. El viernes, la presidenta dijo que era solo una propuesta. El fin de semana se decidiría. El lunes empezó con........

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