El cuidador de huesos

El cuidador de huesos

El cuidador de huesos está en todas partes. Cambia de rostro, de discurso y de bandera, pero conserva intacta su esencia: cuidar su parcela de poder como un perro vigila un hueso seco. No es un villano épico ni un genio del mal; es peor: un oportunista funcional. Se adapta al sistema con una obediencia viscosa. “A donde fueres, haz lo que vieres” es su única ideología. 

Parece moderado, eficiente, incluso cordial. Pero detrás de esa máscara no hay vocación colectiva sino usufructo. 

Defiende su empleo, su curul, su oficina o su cuota burocrática con el........

© El Universal