No, el Cártel Jalisco no ha desaparecido |
En una declaración que parece de Pero Grullo, el jefe del Gabinete de Seguridad Federal, Omar García Harfuch, dijo ayer en la mañanera de Palacio Nacional, que “el Cártel Jalisco Nueva Generación (la organización criminal más poderosa y peligrosa de México y del mundo) no ha desaparecido” y que, aún con la caída y abatimiento de su líder y fundador Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, ese cártel continua actuando en el territorio nacional y se considera de alta peligrosidad.
“Por supuesto, es un grupo que tiene presencia en varios estados de la República. Es un grupo muy fuerte del crimen organizado, que si bien representa, con la neutralización de su líder, un debilitamiento de la estructura, no quiere decir que el grupo haya desaparecido. Por supuesto tiene presencia a nivel nacional y es un grupo con alta peligrosidad”, dijo el secretario de Seguridad y Participación Ciudadana.
La obviedad de las declaraciones del funcionario se entiende por la pregunta también obvia que le hicieron los reporteros; pero lo que no se entiende es que el titular de la seguridad federal, y el hombre que hoy es claramente el enlace con el gobierno de los Estados Unidos para el combate al crimen organizado, no haya dicho en sus declaraciones que el gobierno de la presidenta Sheinbaum seguirá golpeando y desmantelando la estructura de ese grupo criminal, comenzando por descabezar y eliminar a los líderes regionales de esa organización que podrían sustituir al Mencho.
Porque eso es lo que no hemos visto ni escuchado los mexicanos, porque ni lo ha declarado, ni lo ha puesto en marcha el gobierno: que después del mayor golpe que se haya dado al narcotráfico en lo que va de los gobiernos de Morena –tomando en cuenta que López Obrador no persiguió ni atacó a los capos, sino que los protegió y cuidó con sus “abrazos, no balazos”–, no se haya anunciado y continuado con una estrategia frontal y de fuerza para desmantelar, descabezar y romper las estructuras financieras del Cártel Jalisco Nueva Generación, aprovechando el momento de debilidad y confusión que vive la organización tras la caída de su líder fundador.
¿Por qué no estamos viendo operativos para detener y capturar a los líderes secundarios y regionales de los grupos que conforman ese conglomerado, tipo franquicia, en el que se convirtió la empresa criminal de las llamadas cuatro letras? No es lo más lógico que si el gobierno de la doctora Sheinbaum dio un golpe tan fuerte y certero al principal cártel de drogas mexicano y del mundo, se hubiera seguido a eliminar y capturar a los posibles sucesores del Mencho?
Un alto mando militar comentaba hace unos días a esta columna que en el Ejército estaban “listos para........