El verdadero móvil de la Ley Maduro

La historia política de México no se repite de manera mecánica, pero sí exhibe patrones reconocibles. Uno de los más persistentes es el del poder que llega envuelto en una promesa moral y termina justificándose a sí mismo como destino histórico. A finales del siglo XIX, Porfirio Díaz ascendió al poder irónicamente bajo una consigna que sintetizaba el hartazgo social tras décadas de caudillos: Sufragio efectivo, no reelección. Aquella bandera no era menor. Como recuerda Daniel Cosío Villegas, el rechazo a la reelección presidencial era, desde la Reforma desde Santana y desde Juárez, hay que decirlo, “el último dique moral contra la tiranía personal”.

Sin embargo, el dique fue sorteado con habilidad política. En 1880, Díaz cedió formalmente la presidencia a Manuel González, un aliado sin proyecto propio, mientras él conservaba el control real del Ejército, de los gobernadores y del........

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