El pacto de no agresión Ebrard-García Harfuch |
Aunque es una verdad reconocida aquí y en Estados Unidos la buena llegada que Omar García Harfuch ha conseguido en los altos círculos del poder y las principales instancias de seguridad de Washington, no son pocas las cejas que se levantan entre sus integrantes cuando se le menciona como el más competitivo aspirante a suceder a la presidenta Claudia Sheinbaum, por lo menos hasta ahora.
Ha trascendido allá en la capital estadounidense que a García Harfuch le aplauden el trabajo que ha desempeñado durante los últimos siete años, primero como secretario de Seguridad de la CDMX entre 2019 y 2023, y luego como titular de la Secretaría de Seguridad a nivel federal, desde el primero de octubre de 2024 hasta la fecha.
Sin embargo no avalan que Sheinbaum sea sucedida por él, porque no digieren una especie de prejuicio por el pasado de su abuelo, el general Marcelino García Barragán, quien fuera secretario de la Defensa de Gustavo Díaz Ordaz en los momentos más críticos de la represión estudiantil de 1968; ni el de su padre, Javier García Paniagua, quien durante años estuvo al frente de los opacos sótanos de la seguridad del Estado; ni el de Genaro García Luna, hoy preso por narcotráfico en una cárcel estadounidense, quien fuera su superior jerárquico en un tramo de su carrera policiaca.
Claro que es muy temprano para ese tipo de definiciones, pero en lo que son peras o son manzanas, el trascendido al que aludimos líneas arriba habría llevado a que el segundo mejor posicionado como aspirante a la candidatura presidencial morenista, Marcelo Ebrard, buscara y tuviera en febrero pasado un encuentro privado con García Harfuch -aparte de los muchos que han sostenido públicamente al participar en el equipo que regularmente........