Comprender antes de juzgar
“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”: Marcel Proust.
En el análisis de la conducta humana y especialmente en el ámbito judicial no basta con describir lo que ocurrió. Es imprescindible comprender por qué ocurrió. No desde la intuición ni desde la emoción, sino desde la identificación rigurosa de las motivaciones, las razones y el sustrato psicológico que subyace a la conducta. Esta distinción no es un detalle académico; es, en muchos casos, la línea que separa una interpretación simplificada de una decisión judicial justa.
En los procesos de divorcio, en los conflictos de pareja, las emociones suelen hablar más alto que los hechos. El dolor, la frustración y la ruptura de un proyecto de vida compartido tienden a transformar la narrativa de la relación, muchas veces en términos absolutos: uno es el responsable, el otro la víctima; uno es el agresor, el otro quien ha resistido.
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Sin embargo, cuando estas historias llegan a los estrados judiciales, ya no basta con lo que se siente o se recuerda. Se requiere comprender lo ocurrido desde........
