La reforma judicial: 500 días y contando

Cuando se discutió la reforma judicial, no faltaron las advertencias. Desde distintos frentes, académicos, operadores jurídicos y especialistas se señaló que el diseño contenía errores de origen: filtros prácticamente inexistentes, criterios poco claros para evaluar la idoneidad de quienes aspirarían a juzgar y una confianza excesiva en que la legitimidad electoral podría suplir la experiencia técnica. Se dijo entonces que el riesgo no era abstracto, sino muy concreto: terminar con jueces sin la preparación suficiente para ejercer como tales. Hoy, ese escenario comienza a tomar forma.

Empiezan a acumularse casos que revelan las primeras grietas del modelo. Juzgadores que no dominan procedimientos básicos, audiencias mal conducidas, resoluciones inconsistentes y una curva de aprendizaje demasiado costosa para un sistema cuya función es resolver conflictos con rigor y previsibilidad. No se trata de una discusión ideológica ni de una resistencia al cambio, se trata de la operación cotidiana de la justicia y de lo que ocurre cuando el diseño institucional no acompaña la complejidad de la tarea........

© El Universal