8 de marzo, la brújula entre el símbolo y la realidad

Cada 8 de marzo ocurre algo peculiar en nuestro país. El país parece dividirse entre dos narrativas que avanzan en paralelo pero que rara vez se encuentran. Por un lado, la historia del progreso: mujeres que ocupan espacios de poder que durante siglos les fueron negados, discursos oficiales que hablan de igualdad sustantiva y un consenso político que, al menos en el plano declarativo, reconoce que la discriminación de género es una injusticia que debe corregirse. Por otro lado, la historia de la deuda: violencia persistente, desigualdades económicas profundas y una estructura social que sigue descansando desproporcionadamente sobre el trabajo invisible de las mujeres.

El contraste no es menor. México vive un momento simbólicamente extraordinario en su historia política. Nunca antes las mujeres habían tenido tanta presencia en los espacios de decisión pública. Sin embargo, la pregunta que inevitablemente aparece cada 8 de marzo es si ese cambio simbólico se ha traducido en una transformación real de la vida cotidiana. La historia........

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