Elecciones en riesgo
Al menos desde la última década del Siglo XX, los mexicanos empezamos a descubrir que nuestros votos contaban y que la gente podía decidir quién gobernaría, primero en los municipios que fue perdiendo el partido hegemónico, luego en los primeros estados –empezando con Baja California en 1989–, más tarde en los legislativos y hacia el final de ese siglo, en la Presidencia de la República. La mayor lección democrática para México fueron los votos que cambiaron el mapa político del país.
Durante tres lustros aprendimos que los gobiernos y los congresos podían cambiar en las elecciones siguientes. Vivimos, sí, un descalabro profundo en el 2006, tras el empate en las elecciones presidenciales, los titubeos de las autoridades electorales y la rebelión encabezada por López Obrador. Y aún así, el sistema electoral mexicano siguió abriéndose paso como la única forma de decidir quién habría de asumir los mandos en cada nivel de gobierno y en todas las cámaras legislativas.
Incluso los........
