La CNTE, el Mundial y el poder que Morena ayudó a construir |
A horas del inicio del Mundial de Futbol, el gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta una crisis que nunca debió sorprenderlo. Las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la presión ejercida sobre el gobierno federal no surgieron de manera espontánea ni responden únicamente a una disputa por pensiones. Todo fue un conflicto anunciado desde hace meses que terminó estallando en el peor momento posible: cuando el país se prepara para recibir a millones de visitantes y aprovechar el escaparate internacional más importante en décadas.
La explicación más sencilla apunta a la Ley del ISSSTE de 2007, a las Afores o a las promesas incumplidas sobre el sistema pensionario. Todo eso forma parte del problema, pero no explica el fondo. Lo que ocurre hoy es que la CNTE dejó hace tiempo de actuar únicamente como un sindicato magisterial para convertirse en una organización con capacidad para alterar la agenda nacional, afectar la operación de las instituciones y elevar los costos políticos de cualquier gobierno, incluido uno emanado del mismo movimiento político que durante años acompañó sus causas.
¿Cómo se llegó a este punto? Durante más de una década, Morena construyó buena parte de su fuerza territorial en estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán con el respaldo o la coincidencia política de organizaciones sociales, magisteriales y comunitarias que compartían un objetivo común contra las reformas estructurales impulsadas por los gobiernos del PRI y del PAN. La CNTE fue una de las expresiones más visibles de esa resistencia. La oposición a la reforma educativa, a los cambios en el sistema pensionario y a las políticas económicas de los gobiernos anteriores terminó convirtiéndose en una causa compartida que ayudó a consolidar estructuras territoriales.
El problema comenzó cuando Morena pasó de la protesta al gobierno. Lo que durante años funcionó como discurso político se convirtió en responsabilidad administrativa. Una cosa era denunciar la Ley del ISSSTE desde la oposición y otra muy distinta encontrar los recursos para revertirla desde el poder. Una cosa era cuestionar el modelo de cuentas individuales y otra asumir el costo fiscal de regresar a esquemas anteriores de jubilación. La realidad presupuestal se terminó imponiendo.
Por eso resulta llamativo que el gobierno actuara como si el conflicto fuera inesperado. La Coordinadora llevaba años anunciando exactamente cuáles eran sus demandas. Claudia Sheinbaum prometió durante la campaña revisar el sistema pensionario de los trabajadores del Estado. Martí Batres llegó al ISSSTE con la encomienda de construir una salida política. La Secretaría de Educación conocía el nivel de inconformidad acumulado. Gobernación sabía que la cercanía del Mundial multiplicaría el impacto de cualquier movilización. A pesar de ello, la negociación quedó atrapada entre expectativas imposibles de cumplir y una evidente falta de operación política.
Ese es........