El 2025 puso el piso; el 2026 pondrá la lupa |
Esta no es una columna para cerrar el año con cortesías. Es una columna para decir las cosas como son.
El 2025 deja una lección incómoda pero necesaria: en la política mexicana ya no basta con prometer, alinearse o aparecer en la foto correcta. El país exige resultados. Y exige distinguir con claridad quién trabajó y quién solo administró el discurso.
Estamos entrando en una etapa donde el compromiso ya no se declara, se demuestra. Donde las palabras pesan menos que los hechos y donde la legitimidad no se negocia: se construye. Desde ahí escribo esta última columna del año.
No ha sido un año sencillo en lo personal. Hubo momentos familiares complejos que fueron expuestos, comentados y utilizados con ligereza por quienes confunden la especulación con la política. Frente a eso, opté por lo que siempre he creído: guardar silencio, sostener el trabajo y no permitir que el ruido desviara la responsabilidad. Representar también es cumplir cuando cuesta más.
El cierre del calendario no es simbólico: es un balance. Y ese balance exhibe quién cumplió, quién........