Cuando el poder decide la justicia |
La petición del gobierno de Estados Unidos para extraditar a Rubén Rocha Moya no es, en el fondo, un caso aislado, es un síntoma. No tanto por el contenido de la acusación, sino por la forma en que el gobierno mexicano ha reaccionado. Es revelador que la presidenta Claudia Sheinbaum sostuviera que no se cubrirá a nadie que haya cometido un delito; pero de inmediato introdujo un matiz, si no hay pruebas claras, la imputación es política. La frase parece prudente, pero en realidad, preconfigura la narrativa de exoneración.
El primer problema es que la reacción no es jurídica, es política. En un sistema que realmente funcionara, una acusación de este tipo activaría mecanismos de investigación, contraste y esclarecimiento. Aquí ocurre lo contrario. Antes de que exista un proceso de investigación, ya hay un posicionamiento que desacredita la acusación.
El segundo problema es de credibilidad. No se trata de asumir que lo que diga otro........