La defensora del dictador

“Que se olviden. Aquí no volverá a haber elecciones para que la oposición intente atrapar el Gobierno”. Con esa frase, Daniel Ortega, el hombre que terminó por sepultar la democracia en Nicaragua, abandonó las apariencias y nos dejó una advertencia. Hay algo más peligroso que un dictador: la justificación del autoritarismo en nombre de la “autodeterminación”.

Ante semejante declaración, la presidenta Claudia Sheinbaum no solo evitó condenar a Daniel Ortega, sino que salió en su defensa. “Primero es la autodeterminación de los pueblos, lo que decida el pueblo de Nicaragua. Y nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia”, respondió. El problema es que hace tiempo que el pueblo nicaragüense dejó de poder decidir. Ortega encarceló a sus principales opositores, anuló partidos políticos, sometió a las instituciones y terminó por cancelar las elecciones.

Resulta difícil imaginar una paradoja mayor para la mandataria mexicana:........

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