Redención
La reciente Semana Santa en Colombia nos dejó una imagen poderosa y, a la vez, desgarradora, templos desbordados de fieles que, de rodillas, buscaban en la divinidad el consuelo que el Estado les niega sistemáticamente. En un país donde la violencia parece un ruido de fondo eterno; el hambre, un vecino silencioso y la inseguridad, el pan de cada día, esas iglesias llenas no solo representan una tradición religiosa arraigada: representan el último refugio de la esperanza frente al caos, la desidia y el enredo institucional que nos asfixia, quién sabe hasta cuándo.
Esa fe inquebrantable que moviliza a millones es la misma que Colombia necesita trasladar, de manera urgente, a su........
