Una ventana para la oposición

El gobierno de México y su legión de simpatizantes —entre los que se cuentan no pocos periodistas y académicos que, en la práctica, llevan tiempo exhibiéndose como entusiastas propagandistas— ha decidido tratar de manejar la crisis mayúscula que suponen las acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, el senador Inzunza y otros ocho funcionarios recurriendo a dos estrategias.

La primera es escudarse tras la soberanía nacional y el escepticismo frente a las pruebas (que conocen, aunque insistan en lo contrario). Después de meses de presión privada y pública, el régimen no ha tenido otra opción más que proceder, aunque sea centímetro a centímetro, contra uno de los suyos. Está claro que en Palacio Nacional suponen que el inicio de un proceso en México, con Rocha Moya bajo el microscopio, podría bastar para desmontar al menos........

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