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Bolívar: liderazgo turístico con retos

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El turismo en Bolívar no es solo una estadística en un informe: es la sonrisa de un artesano en Mompox, el aroma de una arepa de huevo en El Carmen de Bolívar, la brisa que recorre el canal del Dique y la emoción de quienes llegan por primera vez a Cartagena. Es vida, cultura y esperanza.

El Índice de Competitividad Turística Regional de Colombia – ICTRC 2025 nos ratifica lo que sentimos cada día: Bolívar es protagonista del turismo nacional. Ocupamos el segundo lugar en competitividad con una calificación de 6,15 sobre 10, solo detrás de Bogotá, y ese logro refleja el esfuerzo de comunidades, empresarios y autoridades que han apostado por este sector como motor de desarrollo.

Pero este liderazgo no puede quedarse en Cartagena. La ciudad amurallada es nuestro ícono, sí, pero Bolívar es mucho más. Mompox, con su encanto colonial; los Montes de María con su riqueza cultural y nuestros territorios rurales con tradiciones vivas, son piezas fundamentales de una oferta turística diversa que aún espera ser consolidada.

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Sin embargo, el mismo índice muestra que los principales rezagos del país —y por tanto de nuestros territorios— se concentran en pilares como la sostenibilidad ambiental, la formalización empresarial, la seguridad y la gestión del destino. Es decir, el reto no es solo atraer más visitantes, sino mejorar las condiciones estructurales que garantizan un turismo competitivo en el largo plazo.

En este contexto, el turismo no puede analizarse de forma aislada. Debe integrarse de manera decidida al Plan Regional de Competitividad de Cartagena y Bolívar, que plantea como eje estratégico la diversificación productiva, la sofisticación de la oferta y el cierre de brechas territoriales. El turismo, por su capacidad de generar empleo, dinamizar encadenamientos productivos y posicionar el territorio, es una de las apuestas naturales para materializar esa visión.

Pero esto exige decisiones concretas: fortalecer la formación del talento humano, impulsar la formalización de los prestadores de servicios, mejorar la infraestructura en destinos emergentes, avanzar en sostenibilidad y consolidar una gobernanza turística articulada entre lo público y lo privado.

El turismo del futuro será más exigente. Los destinos que lideren serán aquellos que integren tecnología, sostenibilidad, identidad cultural y planificación territorial. Bolívar tiene todas las condiciones para lograrlo, pero requiere una visión compartida que conecte a Cartagena con el resto del departamento.

El verdadero desafío no es crecer en cifras, sino en impacto. Que el turismo genere empleo digno, reduzca desigualdades y fortalezca la identidad de nuestras comunidades. Solo así el liderazgo que hoy muestran los indicadores se traducirá en desarrollo real.

El liderazgo ya está demostrado. Lo que sigue es consolidarlo con estrategia, articulación y una apuesta decidida por un turismo que beneficie a todo Bolívar.


© El Universal