Cartagena deshidratada

En un ambiente tan convulsionado como el de la sociedad cartagenera, al sol de hoy, con graves acontecimientos de orden público y entregas rimbombantes de escenarios deportivos y carreteras que prometen ser una solución a los problemas viales en la ciudad junto con la puesta en escena de papayeras y promesas al aspecto interno y motivo de nuestros sectores vulnerables; se debe hacer frente a un problema estructural y al cual, la algo nueva y renovada administración distrital, parece no afrontar de la mejor manera y que puede en lo sucesivo desprender del rostro del cartagenero de a pie la máscara que adula al burgomaestre en forma ciega, y es el concerniente al servicio de agua en la ciudad.

Definitivamente, a lo largo de las administraciones distritales, darnos cuenta de que el cemento y las promesas a los habitantes no siempre compra el poder de las masas es un hecho notorio. Por más “ni maqueta, ni carreta” que exista, los problemas estructurales de una sociedad como la cartagenera, sustentados en la educación, seguridad, garantía de los servicios públicos básicos, el suministro de alimentación a nuestra población vulnerable y el sistema del transporte; son inconvenientes que más temprano que tarde habrá de explotar precedido del descontento ciudadano y la consecuente movilización civil, derribando aquella imagen de diligencia que pesa sobre la administración actual.

Sin embargo, concentremos nuestra atención en uno de los problemas que genera más incomodidad: la garantía de los servicios públicos básicos, particularmente el........

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