Morir dignamente
Morir es nuestro destino. Todos moriremos. Pero cómo llegamos al término de la vida es una cuestión peliaguda. De manera esquemática y simple podríamos decir que hay muertes súbitas provocadas por un accidente o un paro cardiaco fulminante. Suele decirse con pena: “por lo menos no sufrió”. Hay muertes que se dilatan gracias a los avances de la medicina que logra otorgar al paciente varios años más de vida en condiciones aceptables. No obstante, existen padecimientos terminales, irreversibles, en los que se sabe que más temprano que tarde el paciente fallecerá, que generan un sufrimiento extremo, en los cuales las personas dejan de ser lo que fueron y claman, literalmente, por un auxilio para morir. En estos últimos casos muchos individuos demandan asistencia médica para poner fin al deterioro extremo, porque como dice la conseja popular “esa vida ya no es........
