El precio de una conciencia |
Hay quienes creen que una conciencia tiene precio.
La cambian por unos billetes arrugados, por una promesa pasajera, por un mercado que apenas alcanza para unos días o por un favor que se desvanece tan pronto se cierran las urnas. En ese instante, quizá sienten que han ganado algo. Pero lo que realmente han perdido es mucho más grande de lo que recibieron.
Cuando un ciudadano vende su voto, no vende solamente una marca en un papel. Vende una parte de su libertad. Renuncia al derecho de exigir, de reclamar y de señalar con dignidad a quienes incumplen sus promesas. Porque quien cambió su voluntad por dinero termina descubriendo que el dinero desaparece........