Noelia y la crueldad

Hay guerras que se libran en una cama, entre sábanas húmedas, con el techo como único paisaje y un reloj que administra el dolor con perversidad. Demasiado lento cuando se sufre, demasiado rápido cuando se espera una justicia que no termina de llegar. En una de esas guerras estuvo Noelia Castillo.

Tenía 25 años y 601 días de espera acumulada cuando por fin pudo acceder a la eutanasia que la ley española reconoce desde 2021. No estaba pidiendo una gracia ni mendigando compasión. Estaba reclamando un derecho. Y aun así, tuvo que pelearlo como quien defiende un territorio que otros consideran suyo. Ese solo hecho debería ser suficiente para indignarnos; también para recordar una cuestión que en México seguimos aplazando: ¿de quién es una vida cuando el dolor la vuelve irreconocible para quien la habita? ¿De la familia? ¿De un tribunal? ¿De la........

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