Cosa juzgada y la fragilidad de un Estado de Derecho |
La discusión sobre la llamada “cosa juzgada fraudulenta” se está presentando como un refinamiento de la justicia contemporánea, casi como una corrección moral del sistema. A mí me genera una preocupación distinta. En un Estado de Derecho tan frágil como el mexicano, esa idea funciona más como una palanca peligrosa que como una garantía adicional. La cosa juzgada existe para que el conflicto termine, para que el proceso no se convierta en una forma de vida y para que el poder, público o privado, no pueda mantener al ciudadano atrapado en un litigio interminable.
En los últimos días se ha intentado convertir esa expresión en una especie de salvavidas universal. El razonamiento es seductor. Si hubo fraude, la sentencia no merece respeto. El problema es que la palabra fraude es un recipiente excesivamente amplio. Sirve para describir desde una mala práctica litigiosa hasta una........