¿Detención o invasión disfrazada?

La caída de Nicolás Maduro ha provocado reacciones encontradas. Hay quien la celebra sin matices y quien la condena sin reservas. Ambas posturas, aunque comprensibles, se quedan cortas. El verdadero debate no está en si Maduro merecía caer sino en cómo queremos entender y nombrar lo que ocurrió. Porque en política y en derecho, las palabras no describen solamente los hechos: los ordenan, los justifican y, a veces, los normalizan.

Parto de una posición clara. No estoy a favor de la intervención armada de gobiernos extranjeros en otros países. Ese camino, históricamente, ha dejado más problemas que soluciones. Pero tampoco voy a defender al régimen de Maduro ni a suponer que su salida del poder es una tragedia democrática. El problema no es el fin, sino el medio y, sobre todo, el precedente que ese medio........

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