Alianza improbable |
Llegué a Cartagena hace casi veinte años para liderar un gran proyecto hotelero en Getsemaní. Venía con la mirada de quien entiende la ciudad desde los retos de la inversión, la gestión y la ejecución de proyectos imobiliarios. Pero muy pronto entendí que Getsemaní no era solo un conjunto de inmuebles patrimoniales en un lugar privilegiado de Cartagena. Era, sobre todo, una forma de vida.
En esos años me tocó ver de cerca cómo el barrio cambiaba a una velocidad vertiginosa. Crecía el interés turístico, aumentaba su atractivo como uno de los lugares más singulares de la ciudad y se disparaba la valorización inmobiliaria. Pero al mismo tiempo, algo esencial empezaba a debilitarse: la posibilidad de que su gente siguiera viviendo allí.
Con el paso del........