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Poder, clases y Estado: ¿Qué orden político exige la revolución de la inteligencia artificial? — Parte 1

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Para recordar: primera revolución, vapor y mecanización; segunda, electricidad y producción en masa; tercera, computadoras e internet. La cuarta, la actual, añade IA y robótica — sistemas que por primera vez reemplazan también capacidades cognitivas.

Karl Marx fue el primero en formular sistemáticamente lo que la historia ha confirmado: cuando las fuerzas productivas de una sociedad cambian radicalmente, cambian también las relaciones de producción y, finalmente, toda la superestructura política y social. La forma en que los seres humanos organizan su existencia material moldea las instituciones, los sistemas jurídicos y las formas de gobierno.

Las evidencias históricas son contundentes. Las sociedades agrícolas sedentarias desarrollaron derechos de propiedad y monarquías porque los excedentes tenían que administrarse y defenderse. El feudalismo europeo fue la respuesta institucional a una economía agraria con un poder central débil: tierra a cambio de protección, lealtad a cambio de sustento. Cuando surgieron el comercio de larga distancia y las manufacturas, ese orden se erosionó, porque las nuevas fuerzas productivas exigían otras instituciones. La fábrica del siglo XIX no solo creó al proletariado: creó el sindicato, el Estado de bienestar y, finalmente, la democracia liberal como fórmula de compromiso entre el capital y el trabajo.

La Revolución Industrial destruyó para millones de personas las formas tradicionales de vida y reemplazó la comunidad, el trabajo artesanal y los ritmos naturales por la anonimidad urbana, la disciplina de fábrica y una subordinación frecuentemente deshumanizante a la máquina, al reloj y al mercado. Al mismo tiempo produjo enormes traumas sociales — explotación, desarraigo, trabajo infantil y conflictos de clase — creando esa sensación moderna de alienación e inseguridad existencial que tantos pensadores posteriores describieron.

Estamos al comienzo de la cuarta revolución industrial. La pregunta que Marx formuló reaparece ahora con nueva urgencia, aunque la respuesta que empieza a perfilarse puede ser diferente a la que él pronosticó. Las nuevas fuerzas productivas quizás no favorezcan la emancipación de las mayorías, sino una nueva forma de desigualdad, concentración del poder y control. La estratificación social y la forma política no son fenómenos independientes. Quien diseña los algoritmos define las reglas. Quien define las reglas tiene poder. Y el poder tiende a moldear instituciones que lo consolidan. La pregunta sobre qué capas sociales crea la IA y qué orden político favorece son, por consiguiente, dos caras de la misma moneda.

Xiong y la nueva estratificación social

Hui Xiong es profesor e investigador de IA en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong y exdirector científico de Baidu. Es uno de los científicos de datos más citados del mundo. En un artículo de opinión publicado en el diario alemán FAZ, cuya lectura también inspiró este texto, trazó un mapa de la sociedad de la cuarta revolución industrial. El título de su contribución es “Gigantes de silicio contra........

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