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El triunfo de la AfD: no es 1933, pero ya es otra Alemania

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13.09.2026

En Sajonia-Anhalt, un estado federado de 2,12 millones de habitantes que representa apenas el 2,5 por ciento de la población alemana, Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo una victoria abrumadora: 43,8 por ciento de los votos, tantos como los democristianos, los socialdemócratas, los verdes y la izquierda juntos. La Oficina para la Protección de la Constitución, el servicio de inteligencia interior alemán, clasifica a la filial regional del partido como una organización de extrema derecha comprobada desde 2023.

El eco internacional fue enorme. Donald Trump celebró en Truth Social la gran noche de los populistas en Alemania, atribuyó el resultado al hartazgo con las políticas migratorias y añadió, parodiando su propio lema de campaña, las letras MGGA, Make Germany Great Again. En Polonia, el primer ministro Donald Tusk escribió que solo los idiotas o los traidores podían alegrarse de ese triunfo, y su canciller Radosław Sikorski habló de una señal inquietante. Josef Schuster, presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, declaró que estaba personalmente horrorizado.

¿Está volviendo a moverse en Alemania el monstruo del fascismo hitleriano, responsable del Holocausto con seis millones de judíos asesinados y de una guerra mundial que dejó entre 60 y 80 millones de muertos?

Pico y placa con datos

No. Y precisamente por eso el resultado de Sajonia-Anhalt debe tomarse en serio.

Heinrich August Winkler, el más importante historiador alemán de la República de Weimar, y Götz Aly, uno de los principales investigadores del nazismo, consideran que la analogía con 1932 y 1933 no sirve para entender la situación actual. La AfD es en parte antidemocrática, nacionalista y reaccionaria, con una fuerte ala etnonacionalista y racista. Quiere eliminar el euro, salir de hecho de la Unión Europea, niega el cambio climático, venera a Trump y admira a Putin. Pero, a diferencia de Hitler, no es un partido belicista.

La Alemania de 1932 era otra. Tras la crisis económica mundial, uno de cada cuatro alemanes en edad de trabajar estaba desempleado, las milicias políticas dominaban las calles y un régimen presidencial gobernaba sin mayoría parlamentaria. Una élite conservadora abrió finalmente el camino a Hitler. Nada de eso existe hoy. Como advierte Winkler, el uso inflacionario de la palabra fascismo banaliza el fascismo histórico y produce además la cómoda ilusión de estar del lado de los buenos.

La AfD es peligrosa de todos modos. Solo que su fuerza no se explica porque Alemania esté repitiendo 1933. Para entender por qué casi uno de cada dos votantes de Sajonia-Anhalt la eligió hay que........

© El Universal