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Manifiesto de una ciudad sin memoria

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06.05.2026

Un año antes de su muerte, Frida Kahlo hizo llegar a sus amigos una invitación: “Con amistad y cariño, / nacidos del corazón, / tengo el gusto de invitarte / a mi humilde exposición. / A las 8 de la noche / --pues relox tiene al cabo-- / te espero en la Galería / d’esta Lola Álvarez Bravo”.

Aquella muestra, formada por 31 obras, y organizada en la Galería de Arte Contemporáneo por su amiga, la fotógrafa Lola Álvarez Bravo, iba a quedar en la historia como la primera y única exposición individual que Frida Kahlo tuvo en México en vida.

Más que una exposición, aquello se volvió un dramático performance. Habían colocado en una de las salas una cama de hospital con cuatro postes: Frida estaba tan deteriorada que tuvieron que llevarla a la galería a bordo de una ambulancia. Así llegó al número 12 de la calle de Amberes.

Recostada en la cama que le habían instalado, al igual que los santos lujosamente ataviados que se veneran en las iglesias mexicanas, según escribe Serge Gruzinski, Frida se confundió con sus obras.

Los diarios no le hicieron mucho caso. El registro de aquella noche —15 de abril de 1953— apareció en una página interior, entre la foto de una........

© El Universal