De la mano de Morena, el narco gobernó Sinaloa
Esa noche, 7 de junio de 2021, Mario Zamora, candidato opositor a la gubernatura de Sinaloa, reconoció que el conteo rápido no le favorecía y soltó una frase que debió desatar un escándalo:
“Ya se acabó la elección, ya se obtuvo el resultado que al parecer estaban buscando, regrésenlos por favor, son hombres y mujeres de bien, que solo estaban tratando de hacer su trabajo”.
Se refería a los más de 200 operadores electorales que aquel fin de semana, en las horas previas a la elección, el Cártel de Sinaloa había secuestrado.
No hay persona en Culiacán que no tenga una anécdota sobre aquella jornada. Los operadores fueron sacados de sus casas o levantados en la calle. Se los llevaron hombres encapuchados con armas largas. Les cubrieron el rostro con cinta canela. A muchos de ellos los tablearon: les preguntaron quiénes eran sus jefes, quienes y dónde vivían los que formaban la estructura electoral, dónde estaba el dinero con el que iban a operar. “Dime nombres o no la cuentas”.
Debió ser un escándalo. Pero no hubo institución que se interesara en el caso, no hubo un solo abogado que quisiera interponer la denuncia. Cuando se reunió con los candidatos que querían impugnar la elección, el gobernador Quirino Ordaz les recomendó dar vuelta a la página.
Un mes después, López Obrador, que había declarado que el día de la elección el crimen organizado........
