La catástrofe de Tenochtitlan |
La semana pasada tracé una semblanza diminuta de Tecuixpo Ichcaxóchitl, la hija de Moctezuma y esposa de Cuauhtémoc, que era conocida como Isabel Moctezuma hasta que la culta 4T ordenó que su apelativo único sea el “originario”, como se dice ahora. Mencioné que sabía de ella no tanto por mitologías ni genealogías, sino porque Ramón López Velarde alude a ella y a la Malinche en unos versos enigmáticos y de pasadita.
Esos versos se hallan en “La suave Patria”, al final del “Intermedio”, cuando el poeta hace una enumeración de lo que sufrió Cuauhtémoc el día en que Cortés lo toma prisionero en su piragua. Es la escena épica y trágica por excelencia, en la que Octavio Paz miró “toda la catástrofe —agua y fuego— de Tenochtitlan”. Y no es para menos: los hijos e hijas de Tecuixpo y Cuauhtémoc lloran y gritan, sus ídolos caseros son........