El general en su llanto |
Fue patente ayer la dimensión de la amargura de la Patria en el momento en que al secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla, se le quebró la voz y se le humedecieron los ojos al referirse a los soldados que murieron el domingo en combate contra el criminal ese.
Es una amargura hecha de dolor y de ira pero, también, de la vergüenza colectiva (en el sentido que le dio Karl Marx en la famosa carta de 1843 a Arnold Ruge): “La vergüenza es una especie de cólera hacia adentro, contra uno mismo, y una nación avergonzada de sí misma es como un león que se prepara para atacar”. Estaba avergonzado de su país, “Alemania está hundida en el lodo y se hundirá más aún”, escribe, mientras aumenta nuestra vergüenza ante “la vacuidad de nuestro patriotismo y la disfuncionalidad del Estado”.
En 1968, Octavio Paz evocó esa carta de Marx ante la ira y la vergüenza de lo ocurrido en Tlatelolco. ¿Amerita ser........