INE: Entre desgaste y riesgo de captura |
Desde 2022 está sobre la mesa una propuesta que, de concretarse, transformaría radicalmente el sistema electoral mexicano: desaparecer el INE y a los OPLEs para sustituirlos por una nueva autoridad electoral que absorbería todas sus competencias. La apuesta no es sólo centralizar aún más la función electoral en un órgano electoral ya de por sí saturado de múltiples funciones. Con el pretexto del ahorro, también se ha planteado modificar la integración y el sistema de nombramiento del Consejo General del INE, incluso adoptando el voto popular. La pregunta es inevitable: ¿quién organizaría la elección del árbitro electoral? ¿los jueces del acordeón?
Con independencia de que esa idea sea desechada, es previsible que el gobierno no deje intacta la integración del órgano superior de dirección del INE. Ya no sólo por voluntad política, sino porque el sistema de nombramientos vigente ha mostrado signos claros de desgaste.
Como en la mayoría de los países de América Latina, la designación del órgano administrativo electoral en México es una responsabilidad compartida entre poderes. Desde 1996, las consejerías del INE son electas por la Cámara de Diputados mediante el voto de las dos terceras partes de sus miembros presentes: una mayoría calificada pensada para........