La dieta del pobre |
Ahora resulta que estar sano también se volvió un lujo. No porque caminar cueste ni porque tomar agua tenga factura, sino porque alrededor de la vida saludable se montó una vitrina tan bonita y cara que a muchos solo les alcanza para mirarla desde la acera. El mundo fitness llegó con batidos verdes, relojes que cuentan pasos, gimnasios y dietas de nombres raros, como si comer bien necesitara pasaporte.
En redes parece que la salud viene en empaque importado. Proteína en polvo, pan sin gluten, yogur griego, harina de almendras, barras energéticas y ensaladas que valen casi lo mismo que un mercado de barrio. La dieta keto, la detox, la de moda y la del médico que habla bonito prometen bajar kilos. Lo curioso es que casi ninguna........