El maestro rebelde
“Enseñar exige la convicción de que el cambio es posible.
Enseñar exige saber que la educación es una forma de intervención en el mundo.”
Siempre que tenga la oportunidad de reflexionar sobre mi quehacer y la razón de lo que debería ser la educación, surgirán reflexiones que incomodan a quienes defienden lo establecido y desean que todo permanezca inamovible. En este momento abordo una inquietud que desde hace rato circula en mi mente y me interpela para que mis ideas no se anquilosen por la inactividad de mi cerebro. Por lo tanto, creo que en todo acto educativo se presenta siempre una tensión que provoca la siguiente pregunta: ¿La escuela forma personas con mentes libres y autónomas capaces de cuestionar la realidad o está ahí para adormecer el pensamiento y entregar un producto útil al mercado? Respondo con una advertencia que Iván Illich formuló hace más de medio siglo y que sigue reinando con una vigencia pasmosa. Illich —aquel pensador austriaco radical que desnudó los artificios de la escolarización obligatoria y nos enseñó a ver en las aulas no santuarios del saber, sino las agencias publicitarias de una modernidad industrial obsesionada con la medida y el consumo— anticipó la gran trampa en la que hoy zozobra esta sociedad. Y ni los tiempos ni las dinámicas escolares han cambiado, sino que se han consolidado con mucha más fuerza.
Es de precisar que en este siglo XXI, todo el andamiaje escolar y social mutó de forma que debería inquietar a cualquier........
