En el principio fue el dato
En una columna anterior argumenté que los datos no son la realidad, sino una representación de ella. Alguien podría responder: de acuerdo, pero son la mejor representación que tenemos. Y tendría razón. El problema no es que usemos representaciones. Es lo que ocurre cuando dejamos de verlas como tales.
Permítanme ser más directo esta vez: los datos no solo han reemplazado nuestra forma de entender el mundo. Han reemplazado nuestra forma de legitimarlo.
Las sociedades siempre han necesitado una autoridad que reduzca la incertidumbre. Primero los mitos, luego los dioses, luego la razón ilustrada. Cada sistema tuvo su sacerdocio: quienes traducían lo incomprensible en decisión. Hoy ese........
