Después de un incidente catastrófico
Un chico de 15 años llegó a consulta acompañado por su abuela. Dos semanas antes, durante una discusión banal, había agredido físicamente a su madre, un acto que desconcertó a toda la familia. Hasta ese momento el joven era considerado un hijo modelo: excelente estudiante, deportista disciplinado, sociable, respetuoso y sin indicios de consumo de sustancias. El sistema familiar funcionaba armónicamente, por lo que la agresión parecía romper, de manera abrupta, todos los principios éticos y morales que habían guiado su educación.
En la consulta, el muchacho se mostraba emocionalmente congelado, incapaz de explicar su reacción. La madre, dolida y furiosa, lo veía como un desconocido; el padre oscilaba entre la incredulidad y la confusión. La abuela........
