Ser o no ser

Hamlet sabe, o cree saber, que su tío Claudio mató a su padre, pero no actúa. Su celebre monólogo del acto tercero es un dilema radical: continuar viviendo en sufrimiento o actuar y asumir las consecuencias. Pero no es el temor a la muerte lo que lo paraliza, es lo desconocido después de actuar lo que hace incierta cualquier salida o solución.

La reflexión paraliza el impulso. Y la majestuosa filosofía reside en que no hay respuesta cómoda. Por un lado, soportar puede ser prudencia o sumisión; actuar puede significar justicia o precipitación. Al final la tragedia mental es un claro cuestionamiento a ambas opciones: la pasividad o la arrogante seguridad. Esa duda que lo corroe........

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