El vacío de poder en disputa

El poder real no siempre cae. A veces simplemente queda expuesto.

Eso es lo que estamos viendo hoy en Venezuela. Tristemente, no una transición democrática ordenada vía electoral; tampoco una revolución popular triunfante. Lo que hay, por ahora, es algo mucho más incómodo: un vacío de poder en disputa.

Durante años, el régimen dictatorial venezolano sobrevivió no por consenso, sino por control. Control del miedo, del petróleo, de las fuerzas armadas, de la violencia y del relato. Hoy ese control ya no es absoluto. Y cuando se fragmenta, el sistema empieza a crujir y a agrietarse, aunque no se derrumbe de inmediato.

En ese contexto debe leerse el mensaje difundido ayer por María Corina Machado. No es una arenga emocional ni un llamado romántico a la calle. Es algo más frío y serio: una declaración de poder. No pide permiso ni negocia el lenguaje. Afirma que hay un mandato, nombra a un presidente legítimo y llama a la obediencia institucional. Eso no se hace a la ligera.

El texto no anuncia fechas, no convoca multitudes ni llama a la violencia. Precisamente por eso importa. No busca la épica; busca la definición. Coloca a todos —militares, burócratas, población civil y aliados internacionales— frente a una........

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