Del derecho de piso al despojo

La semana pasada recibí un mensaje de texto de una persona que no conocía —algo bastante común en mi línea de trabajo—. Buscaba orientación ante un caso de extorsión que estaba sufriendo su negocio en el sur del país.

Nunca le niego tiempo a alguien que está siendo presionado por criminales. Minutos después sostuve una larga conversación con Daniel.

Lo que me contó me dejó helado. Y miren que, después de tantos años en esta profesión, ya no me cuezo al primer hervor.

Daniel se dedica al negocio de los combustibles. Es dueño de algunas gasolinerías.

Desde 2024 pagaba 20 mil pesos mensuales a “un grupo armado” por su supuesta protección —el ya tristemente normalizado derecho de piso.

Pero hace unas semanas ocurrió algo que cambió todo.

Otro grupo llegó a la zona y eliminó a quienes le venían cobrando desde hacía más de un año. Y ahora le exigen algo muy simple: que entregue sus gasolinerías o que se atenga a las consecuencias.

Pensé que no había entendido bien. O que........

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