“Vamos a casa, hijo” |
Una madre abraza restos humanos en medio del desierto. No hay ceremonia, no hay autoridad, no hay certeza. Solo una intuición: que esos huesos pueden ser de su hijo, Marco Antonio.
“Vamos a casa, hijo.”
Así empieza —y así termina— demasiadas historias en México.
Hace unos días, Ceci Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora y madre de dos hijos desaparecidos, publicó un video informando que encontró en Hermosillo los restos de uno de ellos. No hay confirmación de ADN. No hay verdad oficial. Hay algo más básico: la posibilidad de cerrar una herida abierta desde hace años.
En México, encontrar huesos ya es una forma de esperanza. Lo dijo ella misma, sin intermediarios: “Abrazo tus restos, es lo que queda, es lo que me dejaron.”
Ese es el punto al que hemos llegado.
Durante lustros, el Estado prometió verdad y justicia. Construyó fiscalías, comisiones especiales, protocolos. Diseñó estructuras completas para investigar, buscar y esclarecer. En el papel,........