Me llaman El Temerario
La reiteración de conductas temerarias por parte del Ejecutivo ya no puede interpretarse como una suma de errores aislados, sino como un patrón calculado de confrontación institucional. No es imprudencia: es método. Y como advierte el viejo refrán, “tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”, la obsesión por tensar los límites termina, inevitablemente, en fractura. Hoy, esa fractura amenaza con golpear el núcleo mismo de la estabilidad económica del país.
Tras repetidos episodios de tensión y descalificación, el presidente y su ministro de Hacienda han decidido romper puentes con el Banco de la República, la institución que, por mandato constitucional, encarna la........
